Watashi wa esupageti desu

Érase una vez (porque siempre es una), en un reino muy lejano (porque si no queda lejos no tiene chiste), una reina llamada Kyoko que tenía una hija muy cuchi; se parecía a Peach y todo, pero era una versión Polly Pocket: chiquitica y con los cachetes rosaditos. La princesita caminaba todos los días por el castillo y era demasiado feliz.

Un día, estaba paseando por su recámara (descalza, cabe destacar), cuando de repente se llevó la pata de la cama con el dedo meñique del pie derecho.
- ¡COÑO DE LA REPUTA MADRE QUE TE PARIÓ! - exclamó la princesita.

Y todos en el reino fueron felices por siempre.

Fin.

Esa foto la tomé en los (no tan) alrededores de la USB. ML me llevó para donarme a los extraterrestres, o en su defecto, a los experimentos de los biólogos marinos. Frente a esa casita nos comimos un sánduche de Subway y un potecito de melón. También nos encontramos un modes usado (nice!).

Disculpen la desaparecida del mundo bloggeal, pero estudio y trabajo entre semana, y veo clases de francés los sábados. El poco tiempo que me queda lo uso para dormir.

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