Ella vino

Breve historia de cómo fui feliz.

Domingo, 20

Bajé con Malala al aeropuerto a buscarla a pesar del olor a gasolina en mi carro. Tenía siete meses sin verla. La recibí con un abrazo, un beso y un palo'e ron. Fuimos a comer Arturo's y hablamos hasta tarde.

Nos dormimos abrazadas como no hacíamos desde hace casi 10 meses.


Lunes, 21

Despertar junto a ella es lo mejor que me ha pasado. La llevé a conocer mi ciudad, a enamorarla de Caracas. Ella había venido varias veces, pero siempre de paso, nunca de turista. Primero la llevé al CCCT a comernos unas empanadas y tomarnos unos jugos buenísimos. Por supuesto que se levantó al empanadero a quien le tuve que decir que era mi novia y dijo: "No importa, yo puedo con las dos!". "A mí sí me importa" - le respondí. No se indignen. Fue todo bastante jocoso.

Después nos fuimos en un sightseeing a conocer toda la Cota Mil hasta la Baralt, las escaleras del Calvario (ojitos de chiabe included) Plaza Venezuela, el Panteón Nacional, el mirador de Valle Arriba y no recuerdo si algo más. Hacía mucho calor. Fue el día que se quemaron un poco de hectáreas por La Unión. Fuego que nos encontramos de frente, btw. Dimos media vuelta y nos fuimos a comer un heladito en El Hatillo. Luego de eso teníamos una hamburguesada por el cumpleaños de un primo mío. Mi familia la ama. Soy feliz.

Le pregunté a mi tío sobre el olor a gasolina del carro y quedé en llevárselo al día siguiente.


Martes, 22

La llevé a comer fondue de queso criollo y una cachapa de casi un kilo en Café del Establo.


Le llevamos el carro a mi tío. Veredicto traumático: "De aquí no te vas manejando ese carro, puedes explotar". Comienza la búsqueda de transporte para Morrocoy. Nos regresamos en grúa a mi casa y para no perder el día fuimos al teleférico. Quiero llevarla a pasar unos días en Galipán. Algún día que vuelva, la llevaré.



Después, nos fuimos a comer sushi y nos encontramos a Ramos Allup porque why not. Le pedí que me mandara a sentarme en mi curul. Si me siguen en snapchat, seguro lo vieron.


Miércoles, 23

Despertar junto a ella sigue siendo lo mejor que me ha pasado.

Fuimos a sacar dinero, comprar ron y chorizos, conoció el Mercado de Chacao.

 

Hice chimichurri y buscamos a Carolina para ir a casa de Rocco. Jugamos Mario Kart, bebimos, comimos, jugamos "yo nunca". Mis amigos de la universidad la aman. Soy feliz.


Jueves, 24

Fuimos a la Colonia Tovar con su ahijado y los papás de su ahijado. Cantamos canciones de los Backstreet Boys, comimos chicharrón, tomamos cerveza y vimos una pereza. Aparentemente, les caí bien. Estoy tranquila.

También quiero llevarla a pasar unos días. Solamente nosotras dos.


Viernes, 25

Hice arepas de chicharrón.

 

Fuimos a casa de mis tíos a pasar el día en la piscina y comer parrilla.
Mis tíos definitivamente la adoran. Soy feliz.


Sábado, 26

La llevé a comer pastelitos que tanto quería. Después fuimos a Ferretotal con Dopi y al Tijerazo solo por el pun. De ahí fuimos a Paseo Los Próceres, al Teatro Principal y al Museo de Carlos Cruz Diez.

 

Comimos como cerdas en Maracaibo Bistró y fuimos al cine juntas por tercera vez.


Domingo, 27

Yo no me quería despertar. Ella aprovechó para bullearme.
Fuimos a brunchear con Dopi a La Casa Bistró y en la tarde nos lanzamos al Museo de los Niños. También intentamos ir al teatro en el Trasnoch Cultural, pero terminamos comiendo en Tataki. Caro pero bueno. Al menos conoció El Buscón.



Lunes, 28

Conoció el metro. La llevé al centro para que conociera Capitolio, la Plaza Bolívar, la Casa Amarilla, la Catedral de Caracas, la Casa de Simón Bolívar y no recuerdo qué más.

Fuimos a almorzar con mis amigos del trabajo. A Arturo's, obvio. Se llevaron muy bien. Después de eso, la llevé a conocer Plaza Altamira y entró en éxtasis en Lugar Común, donde se compro mil libros. Se veía hermosa.

Algún día podré subir esas fotos libremente para que vean lo linda que se ve cuando está emocionada.


Martes, 29

Nuestro primer viaje de vacaciones juntas. Nos fuimos a Morrocoy a las 4:00am. Dormí todo el camino, because I am myself. 

Fuimos a Cayo Pescadores y estaba solo para nosotras. Comimos y nos emborrachamos. Fue genial


Miércoles, 30

La Ardileña es el lugar ideal para olvidarse del mundo y hacer todo con ella. Esta vez fuimos a Cayo Sombrero, también estaba solito. Nos metimos con las sillas al mar. Un poco alicoradas, cabe destacar.

 


Jueves, 31

Pasamos el día en la posada hasta que nos tocó, con tristeza, regresarnos. Llegamos de noche a Caracas a comer peruano en La Tasca de Juancho y cerramos la noche jugando Nintendo.


Viernes, 1

Despertamos extrañando Morrocoy. Bueno, mentira. Yo tuve una reunión en mis sueños.



Intentamos sacarnos la cédula, sin éxito y nos consolamos con unas empanadas en La Casa del Llano. La llevé a conocer Los Galpones y después el Celarg. Compramos un regalito para Juli y almorzamos con mi papá. Todo salió mejor de lo que esperaba. Después fuimos al cumpleaños de Juli, otra reunión familiar.

Terminamos cayéndonos a mojitos en 360, aunque no se viera nada por el humo.


Sábado, 2

Dimos mil vueltas para buscar qué comer. Todo estaba cerrado gracias a Maduro. Benihana quebró, pero nos quedará en el bucketlist. Comimos Pad Thai y nos fuimos a jugar bowling. Ella siempre había querido ir a jugar bowling conmigo.

Peleamos porque yo me anticipo a la separación y no lo sé manejar.

Nos reconciliamos. Dormimos abrazadas una última vez.


Domingo, 3

Esperamos hasta que fueran las 11:30 am para que abrieran el Arturo's que está cerca de mi casa. Nos atiborramos de pollo frito y bajamos al aeropuerto.

Nos despedimos sin saber cuando nos volveríamos a ver. Ojalá no se hubiera ido.


Breve historia de cómo volví a ser miserable.

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