100 Days of BAires [Semana 7]

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Lunes, 15 de Octubre
No hemos logrado salir de la casa antes de las 2:00pm porque damos muchas vueltas, pero Andrea y yo decidimos dejar de ser morsas y salir a patear calle y por eso el plan del día (después de ir a clases) era ir al Rosedal a ver si estaba abierto y en caso de que no estuviera abierto alquilar unos patines y dar un par de vueltas. Obviamente, al igual que las veces anteriores, El Rosedal estaba cerrado. Llegamos con miedo al puesto de los patines, que literalmente es un gordo con un poco de patines tirados en la acera al lado de un puesto de choripanes, y alquilamos un par cada una por una hora.

Tardamos como un año para bajarnos de la acera (porque era de adoquines) y cuando llevábamos media vuelta, yo me di cuenta de que un patín era más grande que el otro y Andrea ya se había cansado. Sí, ya estamos viejas para la gracia. Nos detuvimos un rato hasta que Andrea me dijo que ella se iba a sentar y yo me adelanté al puesto otra vez para cambiarme el patín gigante antes de caerme.

Fui, cambié el patín y pensé: "Andrea seguro sigue la ruta así que la voy a hacer en reverso para acortar camino". Pues ella pensó lo mismo así que no nos vimos sino como media hora después cuando me la encontré sentada en el banquito de inicio porque había desistido de patinar. Yo también desistí cuando noté que uno de mis patines se empezó a doblar. Nice.

Nos sentamos en el banquito al lado de una gorda con barba, nos quitamos los patines y tuve esa sensación de volver a ser mortal. Como cuando caminas por las pasarelas mecánicas de los aeropuertos y ves a los que no están montados con aires de superioridad porque caminas mucho más rápido que ellos pero cuando se acaba la pasarela la vida vuelve a ser aburrida. Así me sentí.

Caminamos hasta la casa y en el camino nos paramos en un sitio que se llama La Reja a comprar empanaditas mientras el peruano que atendía nos sacaba conversación sin darse cuenta de que no estábamos de humor para eso. Además, el carajo más peruano del mundo e intentaba hablar con acento argentino.

Llegamos a la casa, comimos y pasamos el resto de la noche viendo videos de gente cayéndose. 



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Martes, 16 de Octubre
Me levanté súper tarde porque soy una morsa y me puse a skypear con mi mamá porque no la veía desde que me vine. Hablamos como una hora y luego ella se tuvo que ir.


Me encanta como justo la semana en que Andrea y yo decidimos no morir para siempre en la casa Murphy nos manda una tormenta. Así que por la lluvia no hicimos un carajo más que estar en la compu, yo adelanté trabajo pendiente y tareas del curso y luego Andrea se fue a clases y yo me quedé viendo el juego de la Vinotinto mientras me comía un sandwich de tres pisos como la propia gorda que soy.


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Miércoles, 17 de Octubre
Nada como empezar un día lluvioso con un treintañero susurrándote "UY" en el oído. Este día los hombres estaban alborotados, porque más tarde en Palermo Shopping mientras esperaba que me atendieran en Aerolíneas Argentinas un tipo hablando por teléfono decía: "Aquí en el shopping, haciéndome el fashion! Minas muy lindas que veo. RE-lindas!", y me clavaba la mirada mientras se acercaba.

Encontré una tienda Lindt y me mojé un poquito hasta que entré y no tenían Lindt de Crème Brûlée. Malditos. Aunque creo que el highlight de la mañana fue el profesor diciendo: "Vamos a hablar de figuras geométricas, quiero que nos divirtamos!" y la gente empezó a darles adjetivos a las figuras como "triángulo sexy" o "círculo responsable". También me gustó este video:


Después de clases y la decepción en Lindt, Andrea y yo nos fuimos a averiguar cómo se llegaba al Estadio Pepsi Music porque el jueves le tocaba ir para ver a Kasabian. Hicimos lo que decía en internet, llegamos a la parada de un bus que va a La Plata (a.k.a. nuestro lugar favorito, not) y cuando nos montamos en el autobus el señor nos dijo que estábamos meando fuera del pote.

Decidimos ir a San Telmo a devolver mis botas porque hay unos zapatos que me quiero comprar y los prefiero a las botas, pero cuando llegamos a la tienda el que atendía era un Don Mamaguevo que nos empezó a decir que en Argentina no había política de devoluciones y que eso era algo que se sabía "en toda la Argentina". Andrea se alteró y le empezó a formar un peo y a decirle que el cliente siempre tiene la razón, que el no puede esperar que un lugar tan turístico como el centro de San Telmo, la gente sepa que esa es la política de Argentina. El insistió en que TODO el mundo sabía eso. Ahí yo también me piqué y le dije: "No, porque YO soy todo el mundo y YO vine a comprar las botas y no sabía la política. Para cubrirte las espaldas, deberías avisarla".

Equis. De ahí nos fuimos a Starbucks a tomar té y agarrar wi-fi para que Andrea averiguara cómo ir al bendito Estadio que aparentemente queda en la loma del orto. Ahí apareció Laura diciéndonos que la acompañáramos a peluquearse, así que nos fuimos a su casa y luego caminamos hasta encontrar una peluquería que le gustara. Andrea y yo estábamos reventadas y nos echamos en el mueble a esperar. Como estábamos en modo zombie, llegó una caraja a preguntarnos que qué hacíamos. WTF. Vinimos a dormir a tu negocio, pendeja.

Nos fuimos a comprar un par de cervezas en el Carrefour cerca de la casa (cabe destacar que sólo compramos botellas de un litro) y ya llegando a Andrea se le cayó una que se partió en el acto. Un minuto de silencio y una lagrimita japonesa, por favor.

Nos tomamos la birra que quedó y yo partí a casa de Jose, un brasilero del curso que cuadró una reunión en su casa. Fue bien de pinga. Estaban seis colombianos dos peruanos, dos brasileros, un argentino y una guatemalteca y nos fuimos a comprar pizzas a nueve pesos, que son aproximadamente 1,5 dólares. PIZZAS ENTERAS. No saben. La gloria. Compramos muchas pizzas y nos regresamos al apartamento de Jose y su roommate (la guatemalteca) a comer y tomar cerveza, fernet (que sabe a jarabe para la tos con listerine) y whisky.

Nostalgia Guatemalteca

En una de esas el peruano se le sienta al lado a una colombiana y le empieza a preguntar que si a ella "le gusta la arepa". Yo instintivamente supe que se refería a la "cachapa", porque era evidente así que paré mi oreja al mejor estilo Chepina. La caraja se hizo la loca y el peruano se quedó ahí como agarrando bolas otra vez. Ya yo estaba lista para saltar, pero todo bien. Más adelante si le volvió a preguntar de frente que si ella era gay y le dijo que sí. Igual fue medio quesúo de su parte.

En fin, cuando todos estábamos entonados, empezamos a poner música "bailable de cada país". Los colombianos pusieron reggaetón, los brasileros pusieron samba, yo puse tambores y en eso alguien pregunta: "Oye, y qué música van a poner los peruanos?" y yo medio ebria grité de una: "WENDY SULCA!". Priceless.

Luego había un niño que consideraba que yo era la mujer de sus sueños porque sólo tomaba whisky y cerveza. Ojalá fuera así de sencillo con las niñas. u.u

La noche terminó con una nota de una vecina arrecha y una reunión espontánea en la cocina en la que aprendí que frigideira significa sartén.



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Jueves, 18 de Octubre 
Me desperté a las mil por la rumbix de la noche anterior y me encontré a Andrea saliendo al famoso Estadio a que le devolvieran los reales porque Kasabian había cancelado.

De resto, me quedé todo el día trabajando en cositas free lance de Caracas y me entretuve un rato con este video.


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Viernes, 19 de Octubre
Me había acostado a las 4:00am trabajando y ya a las 6:00 había una tormenta con los relámpagos más sonoros del universo y a las 6:30 empezó la construcción maldita.

Fui a clases y regresé con planes de tomar una siestica, pero mi primo Otto me escribió que si quería ir a una fiesta en la noche. Como mi plan de no rechazar planes era reciente, le dije que sí y también le dije a Oriana para que fuera.

Antes de que se hiciera muy tarde, Andrea y yo nos fuimos a Starbucks a que ella se tomara un té y de regreso haríamos mercado. Pero nos encontramos una mercería en donde averiguamos precios para hacer unas ukulele straps. Hicimos mercado y nos regresamos a la casa. Pero antes de todo eso subimos todos los pisos del edificio tratando de averiguar dónde era la construcción. Cuando averiguamos, le pedimos muy pasivo-agresivamente que por favor no empezaran a las 6:30am.

Nuestro patio desde la azotea.
Andrea se fue a casa de Laura (porque qué iba a hacer ella en una fiesta gay) y yo me fui a encontrar con Otto en su facu. Hicimos previa en un local de Florida que se llama Fussion Bar. Es un bar en el que la gente que trabaja en despegar.com tiene fiestas privadas dos veces al mes y unas amigas de ella nos pasaron.
No podía faltar el gordito que me llegó por detrás a perrearme, incluso cuando le respondí con codazos en el pecho. También un ecuatoriano EBRIO me agarró y me empezó a dar vueltas. WTF.

Nos tomamos un tobo de cerveza y nos fuimos a la fiesta. Ya Oriana estaba allá y le pedí que me comprara la entrada porque Otto y sus amigas ya tenían. Cuando llegamos fue UN PEO. Había demasiada gente y no dejaban salir a Oriana con mi entrada. Tuvimos que decir que éramos novias y que por eso ella tenía mi entrada.

Por fin la dejaron salir y yo entré. Arrechísimo el lugar. Es un palacio del siglo XIX que remodelaron. Son tres pisos de luces y gente, con pantallas hasta en el techo. Todo un show. Performance de bailarines con una pseudo Lady Gaga y todo.



Sin darme cuenta eran las 5:00am y ahí decidimos irnos a nuestras respectivas casas.
Qué rico poder caminar sola a esa hora hasta mi casa.  


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Sábado, 20 de Octubre
Obviamente, me levanté a las 5:00pm después de esa fiesta y me fui directo a la computadora. Tenemos unos vecinos que desde este día hasta la actualidad se reúnen para tocar "Chan chan" de Compay Segundo. WTF.

Andrea y yo estuvimos años tratando de acordarnos cómo se llamaba la canción y no podíamos Googlear la letra porque no se les entendía un coño lo que decían. Antes de que que llegara la hora (porque aquí tampoco se puede comprar alcohol después de cierta hora) fuimos al Carrefour a comprar birritas porque Bárbara nos había invitado a una reunión en su casa. Compramos un par de birras y las metimos al freezer para que se enfriaran antes de irnos.

Joyas Deluk

Agarramos el colectivo exitosamente peeeero nos pasamos la parada porque no sabía muy bien dónde era y el tipo iba choleadísimo. Nos bajamos lo más rápido que pudimos y caminamos a casa de Bárbara que es una especie de comuna de argentinos + ella y un gringo con acento argentino. El gringo se llamaba Brian, se podrán imaginar lo traumático de la situación para Andrea y para mí, jajaja.

Hablamos paja, tomamos birras, comimos cotufas, llego una niña IGUALITA a Colibritany, Brian lanzó al gato de la casa hacia el techo (Andrea casi lo asesina) y luego me agarró uno de los argentinos viejos para hablarme de un espectáculo que había visto hace un par de semanas. Sacó su celular para mostrarme el video del show. El tipo se tuvo que poner lentes para poder ver la pantalla y el fulano video duraba como media hora. MEDIA HORA DE CINCO PÍXELES DE COLORES, porque el celular era que si un Motorola de tapita. Coño, no es que esté mal tener ese celular porque eres un viejo sino que evidentemente en esa pantalla no se va a entender un espectáculo nocturno de luces grabado desde lejos.

Le tuve que escribir a Andrea que me salvara de la situación y acto seguido llegó diciendo que tenía sueño. Como ya teníamos un par de horas ahí (o más) arrancamos a la casa.


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Domingo, 21 de Octubre 
Día de lluvia maldita. No se podía salir de la casa, así que eso hicimos. Nos quedamos vegetando, comiendo, gordeando, hasta las 9:00pm que nos fuimos con lluvia y todo a La Oreja Negra, un bar en Palermo Viejo, porque tocaba la banda de un niño con el que Andrea tiene un jujú 2.0.

Nos resultó bueno el plan porque no era sólo el toque de la banda sino un evento llamado Sucede en Falso Folk, que mezcla teatro con música. Hacen varias escenas cortas, los mismos actores tocan canciones y luego el intermedio la banda tocando tres canciones.


La Oreja Negra es mi nuevo lugar nocturno favorito. Entras y es una tienda con cosas de diseñador y con unos muebles mientras esperas, luego hay una especie de "recepción" donde compras las entradas y cuando pasas las cortinas es un bar bastante amplio con una tarima, aproximadamente 15 mesas, unos puffs pegados a la pared de la derecha y unas gradas al fondo con cojines. Debajo de las gradas están el baño, la cocina y la caja. Muy arrecho.

Pequeña Orquesta de Trovadores

El show comenzó con una proyección de una compu. Era alguien hablándonos a través de un documento Word vacío y en una de esas escribió algo como "Bueno, ya vamos a empezar, amigos... y amigas. Para que no nos regañe la *inserte nombre de organismo socialista del gobierno*". Me acordé de Tibi.

También en los intermedios hablaba una voz gruesa que decía cosas como: "Hola, soy DIOS, y sé cuánto te gusta ver videos de perritos durmiendo", y empezaban a proyectar una recopilacion de videos de perritos durmiendo. Muy gracioso.

Un litro y medio de cerveza más tarde, salimos del local y Andrea se puso a hablar un poco con el niño este. Mientras tanto, un gordo que formaba parte del crew de los actores me ofreció torta de zanahoria y me la dio en la boca.

Después de hablar un buen rato del queso blanco, Andrea y yo caminamos con brisa y lluvia hasta la parada del autobús, que como no apareció nunca, tuvimos que agarrar un taxi.


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Cosas Random:

  • Se me había olvidado contarles que hace un par de semanas Andrea encontró en nuestro patio un condón usado que alguien lanzó por el balcón. :)
  • El fernet sabe a Broxol con Listerine.

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